martes, 3 de septiembre de 2013

¿Libro o Película?

Una de las mayores satisfacciones que conozco como lectora es llegar a ver una adaptación cinematográfica de un libro que ya he leído. Existe un placer inigualable cuando eres el espectador de una película que aunque sabes como termina, qué pasa y qué no, se siente parte tuya. Te conviertes en juez, crítico y algo más que sólo parte del público. De repente estás ahí, preparado para juzgar lo que viene con los más experimentados fundamentos. Más que dejarte llevar por la película vienes a ponerla a prueba, analizas cada detalle, y la ves desde una perspectiva diferente a otras cuya historia desconoces.
Se siente bien, se siente bien...Y a veces...¡Odín! A veces se siente muy mal. Si has leído libros que recientemente hayan sido adaptados al cine, es probable que entiendas como algo tan fabuloso a veces termina siendo una decepción completa.
¿Por qué?
En la sociedad capitalista, consumista y ambiciosa de la cual formamos parte, la mayoría de cosas creadas están hechas con un simple y único objetivo: Obtener dinero. Trabajas para obtener dinero, estudias para algún día llegar a tener dinero, valoras la profesión de medicina más por los buenos salarios que por el hecho de salvar vidas, y los empleos con menos ganancia son menospreciados por el simple factor de no obtener suficiente dinero. Sí, bueno, el dinero es fundamental, ¿qué podemos hacer?  Ahí lo llevamos, ahí está...Y lo necesitamos para comer, estudiar, vestir, trasladarse, beber...Alto, ¡que dentro de poco también para respirar! Es la característica fundamental de nuestra vida diaria, y lastimosamente, se ha convertido en la necesidad indispensable de TODO. Hasta de esas cosas que por su origen y concepto deberían de tratarse de cosas distintas, como el arte.
Se supone que el arte es la manera humana de expresar una visión sensible del mundo por medio de ideas creativas. Pintura, oratoria, escritura, poesía, dibujo, cocina, cine...Todo en cuanto pongas un trozo de ti mismo es arte. Lo que ocurre es que ni siquiera este se salva del dinero, y por ende, puedes poner de ti mismo, hacer arte y luego mezclarlo con la ambición de más papelitos verdes y...No. No puedes. Tus creaciones artísticas son tuyas. Tú eres ellas, y no puedes venderte a ti mismo, o al menos no deberías... Cuando el arte es creado con la única esperanza de obtener billetes a cambio, deja de ser arte y se convierte en algo vacío y superficial como la sociedad en que nos estamos sumergiendo. Como el dinero mismo.
Muchos libros se han salvado de ello, muchos otros no. Sea como sea, los libros tienen ese mágico elemento que les hace ser casi inmunes al efecto capitalista. Aunque la historia sea creada para el agrado social, el libro sigue siendo libro. Con sus vocablos, figuras literarias, expresiones diversas del idioma y la entrada a un mundo repleto de obras que ¡gracias al cielo! se han salvado.
Las películas, por su parte, se ven mucho más restringidas por la economía, el juicio, el tiempo y la apariencia. Un libro mal presentado, viejo y con olor a polvo puede ser considerado una historia increíblemente hermosa. Una película con promociones escasas y apariencias descuidadas es rechazada por el público casi al instante de su entrada. Simple, un BUEN libro depende, en su mayoría, de un buen escritor. La película EXITOSA depende obligatoriamente de un buen director, actores, diseñadores, guionistas, productores, animadores, músicos...y en resumen, profesionales que cobran dinero para trabajar y trabajan en lugares que cobran dinero para ser utilizados. Y por necesidad, lógica y obligación, si se espera triunfar con una película la salida más fácil es crearla de manera que sea amigable con la mayor cantidad de gente posible. Así, la creación se centra en los billetes y deja de ser arte.
Si la película se basa en un libro, lo más probable es que la historia se debilite y se vuelva frívola. Si el libro obtuvo cierta fama antes del filme, sus creadores saben que ya tienen cierta cantidad de espectadores asegurados y se preocupan en convencer a quienes no la conocen más que en ser fieles a su procedencia . Por límite de tiempo se toman los puntos más destacados de manera que siga un hilo, se utilizan los detalles más "célebres"  y se le añaden y modifican de manera que resulten más atractivos a un público determinado. La magia detrás de las letras, los pensamientos entretejidos y las insinuaciones sutiles pero determinantes de los libros suelen perderse en ese proceso de "quita y pone" y la película termina siendo un embutido de la historia original. Uno que gana dinero y brinda entretenimiento frugal.
Existen, como en toda regla, excepciones que la aprueban. Películas que logran concentrar en tan poco tiempo casi tanto como su libro, que se las arreglan para comunicar gran parte de lo que el escritor pretendía y ser fieles a la historia. Son muy pocas, pero existen. Y aun así, no se igualan al libro.
Existen tres perspectivas definitivas en las obras literarias. La del lector y la del escritor son las más sencillas y obvias de explicar. El autor tiene algo en mente al escribir, y el lector lo acoge cual si fuera suyo, modificándolo con su propia imaginación y conocimientos. Un buen escritor sabe que sus escritos son solo la guía para las mentes que los lean y los transformen a su gusto. La tercera y última perspectiva es la más mágica de todas. Es la perspectiva que une a todos los lectores de una misma obra, es el resultado de todas las interpretaciones juntas, el conjunto de todas las mentes en una sola.
Las adaptaciones cinematográficas ofrecen una sola manera de verlas que no deja espacio a la imaginación ni la inventiva.  Se convierten en algo general y entregan la historia como algo definitivo, sin permiso a la personalización ni el acogimiento. ¿Y qué permiso pueden dar, si la historia no les pertenece?
Si ves la película antes de leer el libro, vas a llegar lleno de prejuicios e imágenes impuestas. De algún modo, las películas uniforman la tercera perspectiva. Si lees el libro antes de ver la película, te das cuenta de que solo estás viendo la perspectiva de alguien más y la tomas como una de las muchas que guardas en esa grande y diversa tercera perspectiva.

Sin embargo, las películas tienen sus ventajas. Muchas personas han comenzado a leer gracias a ellas :)

¿Qué hay de ti? ¿Libro o película?